Escribo

Escribo

Escribí para desahogarme,

para borrar las penas.

Escribí para salir del fondo del lago,

la oscuridad me arrastraba.

Era como si tuviera un ancla en el alma.

No encontraba el modo de saltar el muro

de cortar las cadenas

y de romper el cristal de la tibieza.

Escribí para escapar de la tristeza

y la pena me ahogaba.

Pasé noches agarrado a una botella

y no enganchado a una sonrisa.

Escribí y lloré por dentro,

lloré como un niño perdido

en el bosque de la inocencia.

Pero salté el muro y el lago ya no era tan profundo,

nadé hacia la orilla y comencé a andar.

Ese hombre va caminando,

comenzaba a vivir la vida.

Habla, comparte sonrisas

comparte experiencias

comparte su vida

comparte la aventura de volver a caminar.

Expectante espera que vuelvas a sonreír

y que no te ahogue la nostalgia.

Ese hombre que no pierde la sonrisa

va caminando cada momento

y ofrece su alegría a quien le quiera abrazar.

Ese hombre con unos kilos de más

va caminando por la vida

ofrece un poema por cada momento perdido

por cada noche de insomnio

por cada mirada agrietada por la infelicidad.

Ese hombre soy yo.

Escribo por que tengo ganas de seguir avanzando

mirando atrás, reflexionando

y abriendo mi camino,

sin borrar las huellas que me trajeron aquí.

Escribo para sacarle jugo a la vida,

la muerte no es un cuento

y el final un nuevo camino.

Escribo por la rabia que siento.

Escribo, escribo y escribo.

Siento, vivo, molesto.

Escribo para que no exista final

para que la lluvia sea de pétalos vivos de esperanza

y crezca en cada casa un hermoso jardín.

Escribo en cada tejado

con el reflejo de la Luna iluminándome

y con los gatos mirando el vacío.

Escribo un renglón de vida plena,

una flor de rabia liberada

una sonrisa que no quiere huir.

Escribo para ti

para que puedas volar con las palabras

en un mar de sentimientos encontrados

y embarques en un barco que no tiene ancla

y que no busca un puerto donde huir.

Escribo para que mi imaginación te haga vivir.

Escribo, escribo y escribo

y no pienso parar.

Aunque mis palabras no signifiquen nada

aunque mis palabras no te hagan sentir.

Escribo y no pienso parar

escribo y no pienso morir

escribo y no pienso dejar de bailar,

escribí para volver a sonreír.

23 de Junio de 2017, Luis de Laos.

Allí nos quedamos

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Allí nos quedamos

Allí nos quedamos

esperando el momento de tu llegada

con los brazos abiertos

y una gran sonrisa en la cara.

No apareciste.

La sonrisa se echó a perder

y los brazos se perdieron con el viento

donde la luz no tiene sentido

y las lágrimas se olvidaron en el fondo.

Hace tiempo todo era más sencillo

no existía este dramatismo

ni el mal rollo en tu cara

ni las alas dejaban de agitar

el viento que nos empuja hacia la libertad.

En serio,

estuvimos hablando

medité bien la situación

y no encontré respuesta

del vacío de tus labios

de tus ojos pardos

de tu pelo punk.

La vida se columpia en los brazos

de un pasado que no volverá

Te dejaré marchar

pero no esperes mi sonrisa más

y lo que deba ser, será

Se que me matará la espera y el tiempo

pero podré soportar

que en tus ojos multicolor

jamás saldrá de nuevo el sol

ni el amor

ni la llama de los niños

que juegan gritando

¡Viva los Anarquistas!

en el parque de la solidaridad

Jamás podré soportar

que ese bonito pasado no volverá

ni los días de Mayo

ni las piedras contra el cristal

ni el no pasarán

ni los besos

ni las risas

ni tus abrazos.

14 de Marzo de 2017

Luis de Laos.

Soñé contigo

Poema inspirado en la novela lo Inolvidable de José Vicente Ruiz Paños ” Tente”, aún sin editar, y que estoy preparando el prólogo.

Soñé contigo o sólo fue mi mente que se pierde

volé junto a ti en mi cielo perturbado

y nos fuimos al Alba.

Como “Aquellas águilas enamoradas que volaban”

al lugar donde se pierde el viento.

Soñé contigo y me dejé llevar por ti

allá donde la luna descansa,

sobre el monte nevado de tu mirada

en el amanecer de tus labios pintados

donde la lluvia moja los labios del tiempo.

Soñé contigo y no lo pude vivir,

por el maldito tormento de mi triste sentir.

Soñé un momento y volé

como las lágrimas de San Lorenzo en este mundo pueril.

Soñé contigo en un mundo servil

y no recuerdo tus besos eléctricos

en ese viejo Madrid.

¿Soñé contigo?

¡Quizás no lo viví!

Cuando lean esto sobre mi

unos ojos extraños y llenos de lágrimas

quizás ya habré muerto

quizás ya no esté aquí

quizás sea leve recuerdo en un valle de ánimas

o quizás me habrá vencido éste tormento

de no recordar quien fui.

“Aquellas águilas enamoradas que volaban”

como dos lágrimas huyendo en la noche

como dos gotas de lluvia en un cielo de balas

fueron dos vidas manchadas de sangre.

Aquellas águilas enamoradas

bajo el hechizo de un largo del concierto para dos violines

amaron y soñaron con la fuerza que da la valentía

que da el amor prohibido.

Los recuerdos se escapan

como el aire acariciando mi cara

voy tras ellos con un lápiz sin punta

como la pasión de tus manos rozando mi alma.

Y ésta libreta que se acaba

donde escribo mis recuerdos

antes que “La goma que todo lo borra”

haga de mi un vacío pensamiento.

Soñé con tus labios de papel

y con largos paseos en Madrid

o sólo lo imaginé.

Sólo contigo soñé

Sólo contigo quise vivir.

20 de Julio de 2017

Luis de Laos.