Cuarenta y tres

Cuarenta y tres años

Desayuno todos los días un vaso de zumo con un café descafeinado con galletas. Desayuno todos los días, aunque me levante sin ganas de nada y me pongo un capítulo de la serie que sigo.

Después de tirarme cuatro pedos o de salir corriendo al baño, al pensar que iban a ser cuatro pedos

y no serlo, me ducho. Me afeito y mientras lo hago me reconozco en el espejo. Tengo que cortarme el pelo, me digo. Y me pregunto si soy yo o un reflejo de mi mismo, hacia dónde voy y cuál es mi camino. Porqué estoy aquí y no en cualquier otro momento de la vida.

Tengo cuarenta y tres años y sigo siendo un niño con la misma sonrisa y las mismas ganas de vivir.

Termino de afeitarme sin saber las respuestas y con la única opción de seguir adelante por el camino que trazo. Me visto y apago el DVD sin terminar de ver el capítulo de la serie, bajo a comprar el pan y no me cruzo con nadie. Ningún vecino se cruza en mi camino, deben estar trabajando o de vacaciones. Ningún niño se pierde entre sus juegos y no me alegra ver una calle vacía y triste. A pesar de eso, paseo y me dirijo calle abajo, dirección Avenida de la Peseta y empiezo a cruzarme con gente. Personas que se dirigen a algún lugar, a la compra, al trabajo, al bar, etc. Nadie habla con extraños, ni se saludan. Aquí hay bullicio, a pesar de todo, hay movimiento de gente. Gente muda, menuda, sin palabras, sin brillo en los ojos.

Y paseo por delante de grandes casas, urbanizaciones privadas, con sus piscinas comunitarias llenas de niños, a salvo de los peligros exteriores, de los niños de las otras urbanizaciones privadas y sobre todo de los hijos de los de los pisos de protección pública. Son fronteras dentro de fronteras, cárceles sin barrotes.

Tengo cuarenta y tres años y me crié en un barrio sin barrotes. Mis amigos eran de otras calles, jugábamos al fútbol en la Plaza San Vicente. Allí aprendimos a vivir y nos hicimos a nosotros mismos. No había barreras, ni sobreprotección, ni fronteras. Sólo imaginación y ganas de vivir.

Reímos, lloramos, nos peleamos y sobrevivimos a un tiempo oscuro y turbio. Bebimos como cosacos, experimentamos con mucha mierda y vivimos esos momentos tan oscuros.

Tengo cuarenta y tres años y apenas veo a mis viejos amigos. Pero soy feliz, comparto mi vida con otra gente que conocí gracias al 15M y comparto momentos con ellos y ellas, buenos y malos.

Así es la vida, conoces gente, te separas, conoces a otra gente y unos se quedan a tu lado y otras personas se marchan a continuar sus propios caminos. Pero tu sigues adelante, por que la vida es un camino sin trazar que debes marcar con tu propia pintura indeleble.

Me acabo de acordar que no hice la cama y que la comida se está quemando. ¡Hoy será un buen día indeleble!

Soy feliz, comparto mi vida con mi mejor amiga y pienso cumplir cuarenta y cuatro años.

Hoy es un día olvidable

no había gente en mi calle

Hoy es un día olvidable

casi se me quema la comida

por escribir este verso en prosa

Hoy es un día olvidable

los niños no salen de sus cárceles

juegan sin conocer de sus posibilidades.

Hoy es un día como otro

no hay momentos deseables

sólo gente aburrida por todas partes.

Hoy es un día aburrido

me iré a currar y seré uno más

tengo cuarenta y tres años

cuarenta y tres años de correrías.

Cuarenta y tres años de noches inolvidables

cuarenta y tres años y busco mis cuarenta y cuatro

es mi reto a corto plazo

a largo plazo son otros retos no menos importantes.

12 de Julio de 2017

Luis de Laos.

El arbolado “Linaje”

El arbolado

Linaje”

Allí donde muge el aire

en la oscuridad del arbolado

calor, sudor y viento helado.

Las tórtolas se dejan empujar

por el viento alocado.

Siembran las hormigas dulces caramelos

en el cieno embarrado.

Al calor del asfalto

al olor del viento helado

hierve la sangre con el sol quemado

hierve la sangre cuando huele a linaje quebrado.

La vida y obra de un enajenado

pierde el calor de un sueño errado

la vida y su obra en un banco tallado

“Niña, te quiero. Por eso no te he amado”

Luce la luna al calor del asfalto

por un momento de plata entre exaltados

yacen los gatos mirando en el tejado

yacen los muertos entre gatos tumbados

escapa la vida y comen los gatos.

Bailan los locos al son de un redoble

bailan y ríen a la luz de la hoguera

bailan y pierden el paso y el doble

bailan y beben por la luna lunera.

Bailan y beben y no dejan de gritar

mientras arda la hoguera

no dejarán de volar.

Allí donde muge el aire

un gitano yace tumbado

en la oscuridad del arbolado

yace moribundo

calor, sudor y viento helado

el joven ha caído al suelo embarrado.

29 de Junio de 2017, Luis de Laos.

El conejo. Relato de humor corto

El conejo

En el sitio donde trabajo hay un par de parras detrás de unos cuartos eléctricos que cubren todo y hacen un techado natural y dan una hermosa sombra que protege de esta primavera de infierno.

En este jardín hay unas antiguas casetas para perros que ya no están en este lugar.

Al ser un techado natural y ya no estar los perros, los conejos han aprovechado la protección que les ofrece contra las rapaces y han construido una madriguera.

Un día que estaba un poco estresado, me meaba y tras ver que no llegaba al baño me fui directamente a esta zona y empecé a mear al lado, donde hay unas enredaderas.

Noté, mientras soltaba el chorro, una pequeña presencia que me miraba fijamente. Era una figura con orejas grandes que con mirada de cabreo me dijo:

  • ¡Oiga jovencito! ¿Acaso no hay baños en su madriguera que tiene que mear en mi parcela?

    Por cierto ¡Pedazo madriguera!¿Tiene plaza de garaje? ¡Guarro!¡Asqueroso!

  • Yo, mire, no es mi madriguera. Es el centro de trabajo donde me gano el pan y lo siento si he meado aquí. No llegaba al baño

  • ¡A mi no me replique oiga! ¿En que clase de sitio trabaja usté?

  • ¡Yo, pero si yo!¡Es que yo!

  • ¡Que no me replique y cíñase a la pregunta!

  • ¡Yo, es que yo!¡Si ya le he dichochochocho! Tartamudeé por el asombro de la bronca.

  • ¡Yo!¡Yo!¡Yo! ¿No sabe decir otra cosa? ¡Organización! ¡Ustedes necesitan una acción anarcosindical! ¡Organícense, organícense! Organícense en una sección sindical y reclamen un servicio cerca de su puesto de trabajo.

  • ¡Pero si lo hay!¡Que yo…!

  • ¡Y dale! ¡Que no me replique usté! Hagan una lista de reclamaciones y preséntela a sus jefes y si no ¡A LA HUELGA! ¡BOIKOT!¡ACCIÓN DIRECTA!

    Que se empieza por ahí, no dejando ir al baño, y luego le hacen una reforma laboral

    quitándole a todos sus derechos. ¡Organícense!

    O lo que es peor les terminarán poniendo grilletes en las piernas y serán esclavizados

    ¡Organícense oiga! ¡Y no vuelva por aquí!

    ¡Madre mía! ¡Tantos años de evolución para acabar con la cabeza hueca!

    ¡Es que están abducidos!¡Tanta tecnología!¡Tanta información!¡Y cada vez están más idiotizados!

    ¡Y que guarro el tipo!¡Si el gorrino Juan es más limpio!

    ¡Ya verás!Estas visitas inoportunas atraerán a algún halcón o águila conejera.

    Espero que no aparezca la serpiente por su culpa por que se entera ¡SE ENTERA!

    Y se marchó farfullando.

    Y volví a mi puesto de trabajo rascándome la cabeza, ante la incredulidad de la situación.

    ¿Estuve hablando con un conejo?¡Tengo problemas con los animales del trabajo!¡Necesito ayuda!

    15 de Junio de 2017

Luis de Laos

El Cuadro. (Relato corto)

El cuadro
Hoy es el día. Hoy me han traído el cuadro que heredé de mi tío abuelo. Mi tío abuelo era un hombre solitario y bastante antipático, soltero y sin descendencia. Nunca se casó pero convivió con una mujer muchos años y tuvo un ama de llaves, que según me contó mi padre era bastante extraña y muy misteriosa. Se contaba por el pueblo que esa mujer venía de las tierras del norte, de los bosques, y que era una bruja. Nadie se atrevía a hablar con ella, apenas la trataban y la huían si la veían en la lejanía. Cuando hablaban con ella intentaban no enfadarla y acababan pronto la conversación, por miedo.
El cuadro no se cómo es pero según me contó mi padre es espeluznante y terrorífico. En su día mi tío abuelo se lo quiso regalar pero mi padre no lo aceptó. Me contó que le causaba pavor y mucho terror verlo, que era una escena muy oscura y dantesca. Según el, trataba sobre una habitación victoriana coloreada en tonos negros en el que había una mujer muy pálida, se reflejaba la muerte en ella, meciendo a un bebé entre sus brazos que parecía estar llorando. También había otra mujer, a la derecha del cuadro, que no tenía rostro y de luto absoluto que parecía frotarse las manos y que le colgaba una llave del cuello. También había un niño que tocaba el violín. Pero lo que le causó más miedo fue la puerta que estaba al fondo de la habitación. Parecía estar en movimiento, abriéndose con la ayuda de una mano con largas uñas.
22:00 del mismo día:
Es el momento de abrir la caja y colgarlo.
En el salón quedará bien, justo encima del busto de mi abuelo. 
Así es, es como me describió mi padre, pero la puerta parece estar abriéndose con la ayuda de la misteriosa mano. ¡ Desde luego la escena es espeluznante! ¡ Me estoy dejando llevar por la sugestión! ¡Será mejor que me acueste!
Por la noche, de madrugada:
¿Que hora es? ¿Y que ruido es ese?¡Parece el lloro de un bebé!
¡Viene del salón!¿Que oigo?¡Una mujer suplicando!
¡Dios mío! ¿Quién ha gritado?
Ya no se oye nada, hay un absoluto silencio ¡Iré al salón!
¡Dios mío! ¡Que horror! ¡El cuadro!¡El cuadro ha cambiado! Está la mujer degollada en la silla! ¡Y la misteriosa mujer sacándole las entrañas al bebé! ¡Ahora tiene cara y parece estar riéndose!¡El niño del violín!¡No, no puede ser!¡Nooooo!¡Está bebiendo de una copa llena de sangre! ¡Y la puerta está abierta y hay un hombre alto con los ojos bañados en sangre, señalándome!¡ Y con un machete en la otra mano!¡Y se ríe! ¡Se acerca! ¡Se acerca! ¡Noooooo!
Meses después unos operarios de mudanza recogen y guardan en cajas todos los objetos y preparan los muebles para su traslado.
¡Bueno Juan! ¿Que extraño es este servicio, no?—
¡Si, bastante! Según me ha contado la familia el dueño de esta casa desapareció hace un tiempo, sin dejar rastro y no saben nada de él. Lo que es extraño es que dejó todas sus pertenencias y se marchó, incluso desapareció sin documentación alguna. Y han decidido guardar todo en nuestros trasteros. Salvo ese cuadro que me han dicho que lo tiremos o que lo quememos. Que hagamos lo que queramos pero que desaparezca. ¿Es muy tétrico, no?— Preguntó al otro operario. 
¡Si, así lo es! Lo que no entiendo es la escena. Esa mujer sin rostro, el niño del violín y la mujer acariciando a ese hombre que descansa sobre sus piernas. ¿Parece que no cuadra? No está vestido como los demás personajes ¡Parece de nuestra época! ¡Y esa puerta! —Le recorrió un escalofrío por la espalda—¡Parece estar abriéndose!
Si, eso parece— Le contestó el otro operario.
¡Sabes lo que te digo! ¡Se lo voy a llevar a mi hermano! Que estudió historia del arte y seguro que le gusta ¡Es que es gótico o yo que se como se dice!
Aquella noche, desde una habitación de un edificio del centro de la ciudad, se escuchó una carcajada seguido de un grito de terror y una figura extraña, con los ojos ensangrentados, señala desde la ventana tu casa. ¡La siguiente víctima eres tu!

05 de Mayo de 2017. Luis de Laos.

Carta desde mi celda

Carta desde mi celda

A tu reclamo tiré del hilo y te bajé la luna. ¡Menudo maremoto provoqué!
Me piden más de treinta años por cada muerto. Y van más de diez mil según el último recuento.
Han decido encerrarme junto a residuos radiactivos en Francia. Ya que no creen que salga ni por buena conducta y no están dispuestos a mantenerme tanto tiempo.
Te pido una cosa. No vuelvas a pedir que te baje la luna que lo vuelvo a hacer y estos no perdonan una cuando eres pobre. Y no tengo ni tiempo ni ganas para pagar otra condena.

 10 de Marzo de 2017

Luis de Laos.