La noche no volvió a tener tu mirada

¿Es por mi, es por ti o es por todo?
¿Es porque estoy anulado?
¿Es porque así lo quiso un Dios menor?
¿Es por amor o es para sufrir dolor?
¿Es un te quise pero no,
o es un doloroso para siempre?
¿Es por mi o por tu insensata locura?
¿Es porque si, o es que quizás no sucedió?
¿Es por ti o por el dolor de un corazón errático?
¡No lo se!
Pero se que la noche no volvió a tener tu mirada
y mi corazón florido no supo llorar.

07 de Agosto de 2017
Luis de Laos

Incendio forestal

Incendio forestal

Verín, Yeste, Alto de Buey o cualquier lugar

El bosque va quemando, quemando su rostro

y el olvido va dejando, dejando atrás su estrella.

Hay cadáveres sin descomponer en la retina,

cadáveres que descansan bajo el polvo.

Bajo los restos está el naufragio,

bajo la tristeza, crece el problema.

Bajo la agonía muere la tierra.

La locura no tiene conciencia,

conciencia perdida por la estulticia

y la acción directa contra el fuego,

allá,

en la Serranía.

Las brigadas están luchando contra las llamas,

dejan su piel y las fuerzas.

En los rescoldos, la barbaridad.

Se queman las lágrimas por la tierra.

El tigre avanza en la lejanía

comiéndose la “Musa Verde” y la alegría,

mordiendo con aliento de fuego la Serranía.

Va talando cada árbol su cordura,

ha enterrado cada árbol su memoria.

El fuego devora el bosque encantado,

los rostros gastados y el viejo linaje.

El bosque va talando, talando su rostro

y el árbol putrefacto va dejando su huella.

Va quemando, quemando cada árbol,

va quemando su existencia.

Extendiéndose cada llama,

en cada lágrima,

en la noche,

al amanecer,

al Alba.

El abandono y la muerte de esta tierra mía.

El bosque se va quemando,

quemando por el abandono.

El abandono lo va quemando todo,

quemando por avaricia.

La avaricia va avanzando, arrasando,

quemando esta tierra mía.

Y la tierra va muriendo,

se va quemando cada día.

04 de Agosto de 2017

Luis de Laos.

Camino

Camino

Camino desnudo con los brazos abiertos
a un lado de la carretera,
en la ciudad de los bajos fondos.
Me muestro como soy,
un hombre sin techo
de carnes libres de opresión
de libre caminar
de fácil sonrisa
y se, como tú, donde voy a acabar.
Vuelo libre buscando un árbol en mi peregrinaje,
hacia la tierra perdida del sol cautivo,
donde es creativo el tiempo de no mirar atrás,
ni de posarse en un mar de aguas bravas.
Sólo es tiempo de no hacernos enemigos
ni de ahogarnos en el bar.
Vuelo libre buscando mi anhelo,
sin careta que mostrar.
En el cielo abierto que luce sin más
las miradas esquivan la noche
del cielo negro y cerrado de mi ciudad.
El terciopelo de tu vieja estela se rompe
y mis manos pierden la fuerza
por el suave croar de las ranas;
que cantan al lucero,
allí donde mueren las canas.
Cantan desafinado en la humedad de las barras,
cantan un cante amargo
como el sabor del morapio;
cantan al dolor de la soledad.
La charca se inundó un día floral
con las lágrimas de las estrellas
y la lluvia de una primavera irreal.
Llenó el cielo con candelas,
manchó el suelo con los hilos de las velas,
quemó tu sonrisa viral.
Camino desnudo por el cielo abierto
me muestro como soy
voy cagando sobre coches ajenos
dejando el rastro allí donde voy.
Dejando a tu lado mi mejor poema
dejando atrás las penas
dejándolo todo atrás.
Y miento si digo que no se a donde voy
si no conozco el último suspiro
si dejo atrás aquello que no quiero
y grito al viento que se quien soy.

31 de Julio de 2017
Luis de Laos

Tras la Luna

Tras la Luna

Pude volar a través de tu mirada y solo viajé con tu recuerdo
Pude soñar con tu mirada y sólo soñé con tus ojos de gata
Pude robar tu corazón, masticarlo y devorarlo
pero quien me robó el corazón fuiste tú.
Pude hacer mil locuras y las hice bajo el hechizo de la luz de la luna,
amiga imaginaria que siempre me acompañaba en cada escapada.
Fue mi linterna en las noches oscuras
que me ayudaba a llegar a casa sin perderme demasiado.
Y al día siguiente otra vez a empezar,
y allí estabas, esperando y sonriendo como sólo sabes hacer
y yo esperaba a que me saludara la luna para volverme a escapar.
Pude odiar tu figura y no lo hice,
solo fui a tu vera y caminé contigo
ganando tranquilidad y sosiego.
Pude volar sin alas y me dejé llevar por el viento
hasta la luz de tu ventana
miré a través de ella
y pude ver como tu soñabas.
Me adentré dentro y sentí tu deseo de volar,
viajé entre nubes de colores que me llevaron a un parque lleno de vida,
volé junto a pájaros de mil plumas de mil colores y que me guiaban en mi pasear
y en ese parque había una vieja casa recién pintada
y tú estabas dentro bailando al viento
y cantándole a la luz de la luna,
esperando que levara anclas el corazón que en mi palpitaba
y que navegara a alta mar.
Y eso hice porque yo era parte de tu sueño y era un viajero imaginario,
navegué hasta el horizonte más cercano y anclé en tu corazón.
Y salieron el sol y la luna a saludarnos
y mi barco se hundió en el mar
salté del barco que naufragaba y fui tras tu figura para que me rescataras.
Desperté a tu lado, a unos cien metros de ti.
Lo más cerca que pude, en mi portal bajo el abrigo de la luna,
al lado de un charco de vómito.
La luna no paraba de llorar al verme tan desolado
por no saber quererme.
Pero andaba esperanzada porque si supe quererte
y supe liberarme de la tristeza
y aprendí a querer y aprendí a volar y a nadar en mis sueños
sin tener que utilizar alas de cristal, ni ahogarme en un mar de lágrimas.
El sol y la luna no volvieron a salir juntos,
ahora corren uno detrás de la otra
como yo hago en mis sueños tras de ti
mi querida luna,
mi querida amiga.

25 de Julio de 2017
Luis de Laos

Cuarenta y tres

Cuarenta y tres años

Desayuno todos los días un vaso de zumo con un café descafeinado con galletas. Desayuno todos los días, aunque me levante sin ganas de nada y me pongo un capítulo de la serie que sigo.

Después de tirarme cuatro pedos o de salir corriendo al baño, al pensar que iban a ser cuatro pedos

y no serlo, me ducho. Me afeito y mientras lo hago me reconozco en el espejo. Tengo que cortarme el pelo, me digo. Y me pregunto si soy yo o un reflejo de mi mismo, hacia dónde voy y cuál es mi camino. Porqué estoy aquí y no en cualquier otro momento de la vida.

Tengo cuarenta y tres años y sigo siendo un niño con la misma sonrisa y las mismas ganas de vivir.

Termino de afeitarme sin saber las respuestas y con la única opción de seguir adelante por el camino que trazo. Me visto y apago el DVD sin terminar de ver el capítulo de la serie, bajo a comprar el pan y no me cruzo con nadie. Ningún vecino se cruza en mi camino, deben estar trabajando o de vacaciones. Ningún niño se pierde entre sus juegos y no me alegra ver una calle vacía y triste. A pesar de eso, paseo y me dirijo calle abajo, dirección Avenida de la Peseta y empiezo a cruzarme con gente. Personas que se dirigen a algún lugar, a la compra, al trabajo, al bar, etc. Nadie habla con extraños, ni se saludan. Aquí hay bullicio, a pesar de todo, hay movimiento de gente. Gente muda, menuda, sin palabras, sin brillo en los ojos.

Y paseo por delante de grandes casas, urbanizaciones privadas, con sus piscinas comunitarias llenas de niños, a salvo de los peligros exteriores, de los niños de las otras urbanizaciones privadas y sobre todo de los hijos de los de los pisos de protección pública. Son fronteras dentro de fronteras, cárceles sin barrotes.

Tengo cuarenta y tres años y me crié en un barrio sin barrotes. Mis amigos eran de otras calles, jugábamos al fútbol en la Plaza San Vicente. Allí aprendimos a vivir y nos hicimos a nosotros mismos. No había barreras, ni sobreprotección, ni fronteras. Sólo imaginación y ganas de vivir.

Reímos, lloramos, nos peleamos y sobrevivimos a un tiempo oscuro y turbio. Bebimos como cosacos, experimentamos con mucha mierda y vivimos esos momentos tan oscuros.

Tengo cuarenta y tres años y apenas veo a mis viejos amigos. Pero soy feliz, comparto mi vida con otra gente que conocí gracias al 15M y comparto momentos con ellos y ellas, buenos y malos.

Así es la vida, conoces gente, te separas, conoces a otra gente y unos se quedan a tu lado y otras personas se marchan a continuar sus propios caminos. Pero tu sigues adelante, por que la vida es un camino sin trazar que debes marcar con tu propia pintura indeleble.

Me acabo de acordar que no hice la cama y que la comida se está quemando. ¡Hoy será un buen día indeleble!

Soy feliz, comparto mi vida con mi mejor amiga y pienso cumplir cuarenta y cuatro años.

Hoy es un día olvidable

no había gente en mi calle

Hoy es un día olvidable

casi se me quema la comida

por escribir este verso en prosa

Hoy es un día olvidable

los niños no salen de sus cárceles

juegan sin conocer de sus posibilidades.

Hoy es un día como otro

no hay momentos deseables

sólo gente aburrida por todas partes.

Hoy es un día aburrido

me iré a currar y seré uno más

tengo cuarenta y tres años

cuarenta y tres años de correrías.

Cuarenta y tres años de noches inolvidables

cuarenta y tres años y busco mis cuarenta y cuatro

es mi reto a corto plazo

a largo plazo son otros retos no menos importantes.

12 de Julio de 2017

Luis de Laos.

El mundo necesita tu revuelo

El mundo necesita tu revuelo

Que pierda los sentidos al verte

Que baile alocado con tu recuerdo

Que le muerda tus labios

Que vuelva a sentirse vivo

Y yo necesito sentir cada noche el roce de tu piel

de tus manos

de tu corazón partido

de tus labios en mi boca

Y necesito que duermas a mi lado

cada última noche de mi vida.

09 de Julio de 2017

Luis de Laos.