Noche

Noche

Recuerdo la calle donde me olvidaste

como a un perro abandonado

con un trozo de papel me dijiste adiós.

Ese fuego lo apagaste con tu negligencia.

Las cenizas de la llama mojaron mi gracia

y obstruyeron las arterias

de este sucio corazón adulterado.

Cuando vives la noche

no remas a contracorriente

lo haces por necesidad.

Obligado a transitar entre las sombras

dejas que el reflejo de la Luna

se apodere de tu fragilidad.

Vampirizas y limitas tu propia existencia

alimentas innecesariamente las cadenas

que engrasadas por tu deambular pesan más.

No te dejan ver al otro lado del caos

porque tu necesidad de avanzar

bajo el influjo de la Luna

te ata al palo astillado de la noche.

Estaca que en un corazón ardiendo

y con la flaqueza del viento

te hiere poco a poco

envejeciendo tu cuerpo

con la rapidez del tiempo

apagándose la alegría en ti.

Y no notas que te haces viejo

que los días pasan sin esperar.

No lo notas, hasta que te llega el momento

y la edad hace mella

y las canas se apoderan de tu juventud perdida.

Aún recuerdo aquel día, cuando me abandonaste

en aquella calle, en mi cama gastada, en mi luz del día.

En un trozo de papel dejaste mi inexperiencia desahuciada

y pisaste con tu perverso impulso mi juvenil existencia.

Cuando tu único camino es la noche

la Luna es tu mejor compañera

y la luz del sol es la única exigencia.

Escrito cualquier noche

Luis de Laos

https://laostiaputapoetica.noblogs.org/

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